Las palabras convencen los hechos arrastran
Con la creación de esta página
web, ilusión de todos los miembros del grupo, se intenta
dar a conocer de una forma sencilla todos los beneficios del
ejercicio sobre la salud. Detrás de esas palabras que
tratan de convencer sobre los beneficios que el ejercicio
tiene sobre la salud hay algo mucho más convincente:
Los múltiples estudios científicos en muchos
campos de la ciencia que demuestran objetivamente dichos beneficios.
En los tratados de cardiología de 1956 se escribían
frases como "los pacientes que han padecido un infarto
de miocardio deberían permanecer en cama por un periodo
de 3 a 6 semanas o incluso más largo
". "El
reposo en la cama o en un confortable sillón es esencial
y debería continuarse por un período mínimo
de tres semanas". Estas tajantes afirmaciones a favor
del reposo absoluto en las fases agudas de las enfermedades
cardiovasculares hacen comprensible el reparo con el que se
miraba, hasta no hace muchos años, el ejercicio físico
en los enfermos del corazón. Esta situación
empezó a cambiar tímidamente a finales de los
años cincuenta y ha evolucionado hasta alcanzar hoy
una situación enteramente opuesta. En la actualidad
aceptamos sin discusión que la actividad física
es no sólo un factor de protección para prevenir
las cardiopatías sino también que los enfermos
cardíacos se benefician del entrenamiento físico,
permitiéndoles éste una mayor calidad de vida.
Esto nos lo han enseñado los distintos estudios longitudinales
realizados por científicos interesados versados en
la materia; destacamos a Ralph Paffenbarger que realizó
un seguimiento en dos colectivos tan dispares como conductores
y cobradores de los autobuses de Londres, observando el menor
riesgo de enfermedad cardiovascular en estos últimos
y relacionando este hecho con su mayor gasto calórico,
es decir su mayor actividad física durante la realización
de su actividad laboral.
Poco a poco comienzan a existir datos objetivos que avalan
de nuevo los beneficios del ejercicio en muchas otras patologías
relacionadas con especialidades médicas como la endocrinología,
la neumología, o la oncología; pero ¿realmente
está preparada la sociedad para acoger a todas las
patologías que desde la investigación se muestran
como "beneficiarias" del ejercicio?
Debemos entender que prescribir y pautar ejercicio es importante
pero no menos que supervisar lo pautado. No son los gimnasios
o centros de fitness montados en la línea de la conservación
de la estética lo que se demanda, se requiere algo
más. La sociedad va retrasada respecto a la demanda
que desde la investigación científica se está
haciendo.